domingo, 22 de abril de 2018

23/04 - San Jorge el Megalomártir y Victorioso


La Iglesia ha enfatizado siempre que el reconocimiento de un santo, antes de ser confirmado como tal por las Autoridades Eclesiásticas, surge de la conciencia del pueblo de Dios que venera, aún en vida, a una persona por su santidad, y aun más después de su muerte.

En este sentido el pueblo ortodoxo, a lo largo de la historia, ha venerado a San Jorge y agradecido su eficaz intercesión, a tal grado que es impresionante el número de iglesias construidas, desde el siglo IV hasta la fecha, dedicadas a este Gran Mártir de Cristo y puestas bajo su patrocino; y todavía más, que casi no haya familia en la que alguno de sus miembros no lleve su nombre.

Jorge nació en la ciudad de Al-Led, Palestina, de una familia distinguida por su posición social, en el año 280. Al cumplir los 17 años, se incorporó al ejército; su notable entrega y valor impresionó de tal manera al emperador Diocleciano que rápidamente lo ingresó a su guardia real.

Poco después, Diocleciano emprendió su encarnizada persecución en contra de los cristianos, y los ríos de sangre desbordaron como nunca antes. Sin embargo, la fe de Jorge, antes que nada, soldado de Cristo, ni siquiera se tambaleó, sino que fortalecida, se enfrentó con toda valentía al emperador, proclamó su cristianismo y defendió su fe, la fe en Jesucristo, Dios verdadero.

Diocleciano, encolerizado, ordenó torturar a Jorge, pero todos los dolores no pudieron vencer la Gracia de Dios que apoyó al Mártir en su testimonio. Entonces, el emperador, frustrado por su impotencia de hacer vacilar la sólida fe de Jorge, mandó decapitarlo. El soldado de Cristo lleno de alegría, con esa valentía que lo caracterizaba y con la luz de la Gracia Divina resplandeciendo en su rostro, inclinó la cabeza ante el verdugo. Su cabeza cayó, su alma se elevó al Cielo, su fama se difundió por todo el imperio, y su amor conquistó los corazones de los fieles que han gozado y gozan de su intercesión, manifestada en milagros, curaciones, consuelos y fortalecimiento de su fe hasta el día de hoy.

Este cariño del pueblo de Dios hacia San Jorge le hizo aplicar al Soldado de Cristo, un antiguo mito referente a un guerrero que, defendiendo a su pueblo, mata al dragón que quiere devorar a la bellísima princesa. La Iglesia aceptó esta asimilación y pintó a San Jorge como el soldado que con la lanza de su intercesión ha vencido al demonio y rescatado a la Iglesia, la Novia Inmaculada de Cristo, de cuantiosos peligros que la han rodeado. Que sus intercesiones sean para con todos nosotros. Amén.

Tropario

Cual liberador de los cautivos
y protector de los necesitados,
sanador de los enfermos
y defensor de los creyentes:
oh victorioso y gran mártir Jorge,
intercede a Cristo Dios
por la salvación de nuestras almas.

sábado, 21 de abril de 2018

DUMINICA 3 DUPĂ PAŞTI (a Mironosiţelor) / DOMINGO 3º DESPUÉS DE PASCUA (de las Miróforas)



Fap 6,1-7: În zilele acelea, înmulţindu-se ucenicii, eleniştii (iudei) murmurau împotriva evreilor, pentru că văduvele lor erau trecute cu vederea la slujirea cea de fiecare zi.  Şi chemând cei doisprezece mulţimea ucenicilor, au zis: Nu este drept ca noi, lăsând de-o parte cuvântul lui Dumnezeu, să slujim la mese.  Drept aceea, fraţilor, căutaţi şapte bărbaţi dintre voi, cu nume bun, plini de Duh Sfânt şi de înţelepciune, pe care noi să-i rânduim la această slujbă.  Iar noi vom stărui în rugăciune şi în slujirea cuvântului.  Şi a plăcut cuvântul înaintea întregii mulţimi, şi au ales pe Ştefan, bărbat plin de credinţă şi de Duh Sfânt, şi pe Filip, şi pe Prohor, şi pe Nicanor, şi pe Timon, şi pe Parmena, şi pe Nicolae, prozelit din Antiohia,  Pe care i-au pus înaintea apostolilor, şi ei, rugându-se şi-au pus mâinile peste ei.  Şi cuvântul lui Dumnezeu creştea, şi se înmulţea foarte numărul ucenicilor în Ierusalim, încă şi mulţime de preoţi se supuneau credinţei.

Mc 15,43-16,8: Şi venind Iosif cel din Arimateea, sfetnic ales, care aştepta şi el împărăţia lui Dumnezeu, şi, îndrăznind, a intrat la Pilat şi a cerut trupul lui Isus.  Iar Pilat s-a mirat că a şi murit şi, chemând pe sutaş, l-a întrebat dacă a murit de mult.  Şi aflând de la sutaş, a dăruit lui Iosif trupul.  Şi Iosif, cumpărând giulgiu şi coborându-L de pe cruce, L-a înfăşurat în giulgiu şi L-a pus într-un mormânt care era săpat în stâncă, şi a prăvălit o piatră la uşa mormântului.  Iar Maria Magdalena şi Maria, mama lui Iosi, priveau unde L-au pus.  Şi după ce a trecut ziua sâmbetei, Maria Magdalena, Maria, mama lui Iacov, şi Salomeea au cumpărat miresme, ca să vină să-L ungă.  Şi dis-de-dimineaţă, în prima zi a săptămânii (Duminică), pe când răsărea soarele, au venit la mormânt.  Şi ziceau între ele: Cine ne va prăvăli nouă piatra de la uşa mormântului?  Dar, ridicându-şi ochii, au văzut că piatra fusese răsturnată; căci era foarte mare.  Şi, intrând în mormânt, au văzut un tânăr şezând în partea dreaptă, îmbrăcat în veşmânt alb, şi s-au spăimântat.  Iar el le-a zis: Nu vă înspăimântaţi! Căutaţi pe Isus Nazarineanul, Cel răstignit? A înviat! Nu este aici. Iată locul unde L-au pus.  Dar mergeţi şi spuneţi ucenicilor Lui şi lui Petru că va merge în Galileea, mai înainte de voi; acolo îl veţi vedea, după cum v-a spus.  Şi ieşind, au fugit de la mormânt, că erau cuprinse de frică şi de uimire, şi nimănui nimic n-au spus, căci se temeau.



Hech 6,1-7: En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, se suscitó una murmuración de parte de los helenistas contra los hebreos, de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria. Así que, los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: - No conviene que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir a las mesas. Escoged, pues, hermanos, de entre vosotros a siete hombres que sean de buen testimonio, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes pondremos sobre esta tarea. Y nosotros continuaremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Esta propuesta agradó a toda la multitud; y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquia. Presentaron a éstos delante de los apóstoles; y después de orar, les impusieron las manos. Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén; inclusive un gran número de sacerdotes obedecía a la fe.

Mc 15,43-16,8: Llegó José de Arimatea, miembro ilustre del concilio, quien también esperaba el reino de Dios, y entró osadamente a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto. Y llamando al centurión, le preguntó si ya había muerto. Una vez informado por el centurión, concedió el cuerpo a José. Comprando una sábana y bajándole de la cruz, José lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que había sido cavado en una peña. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la madre de José miraban dónde le ponían. Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María madre de Jacobo, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Muy de mañana, el primer día de la semana, fueron al sepulcro apenas salido el sol, y decían una a otra: --¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron que la piedra ya había sido removida, a pesar de que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido de una larga ropa blanca, y se asustaron. Pero él les dijo: - No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, quien fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. He aquí el lugar donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis, como os dijo. Ellas salieron y huyeron del sepulcro, porque temblaban y estaban presas de espanto. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

sábado, 14 de abril de 2018

Acerca del Domingo de Tomás


Todos los días durante la semana posterior a la Pascua, que la Iglesia llama la “Semana de las Luces” o “De la Renovación”, se celebran los oficios pascuales en todo su esplendor. Diariamente se repite la Liturgia pascual y las Puertas Reales del santuario permanecen abiertas. Abunda el regocijo de la Resurrección y el don del Reino de la Vida Eterna. Luego, al final de la semana, en la tarde del sábado, se comienza la celebración del Segundo Domingo de la Pascua de Resurrección en memoria de la aparición de Cristo al Apóstol Tomás “después de ocho días” (Jn 20:26).

Es importante recordar que el número ocho tiene un significado simbólico tanto en la tradición espiritual judía como en la cristiana. Significa más que cumplimiento y plenitud: significa el Reino de Dios y la vida del mundo venidero, ya que siete es el número del tiempo terrenal. El sábado, el séptimo día, es el bendito día de descanso en este mundo, el último día de la semana. El “primer día de la semana”, el día “después del sábado”, que en todos los Evangelios es recalcado como el día de la Resurrección de Cristo (Mc 16:1; Mt 28:1; Lc 24:1; Jn 20:1, 19), es por lo tanto también el “octavo día”, el día más allá de los confines de la tierra, el día que simboliza la vida del mundo venidero, el día del eterno descanso del Reino de Dios.

El Domingo después de la Pascua de Resurrección, llamado el Segundo Domingo, es entonces el octavo día de la celebración pascual, el último día de la Semana de las Luces. Por lo tanto recibe el nombre de “Domingo Nuevo”. Era solamente en este día en la Iglesia primitiva que los cristianos recién bautizados se quitaban sus túnicas bautismales y volvían a entrar nuevamente a la vida de este mundo.

En los oficios de la Iglesia, se da énfasis a la visión del Apóstol Tomás de Cristo, y en el significado del día llega a nosotros mediante las palabras del Evangelio: “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo, Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron”(Jn 20:27-29).

No hemos visto a Cristo con nuestros ojos físicos ni tampoco hemos tocado su cuerpo resucitado con nuestras manos, mas en el Espíritu Santo hemos visto, tocado y gustado de la Palabra de la Vida (I Jn 1:1-4), y así es que creemos.

En cada uno de los oficios de oración diarios hasta la Fiesta de la Ascensión, cantamos el Tropario de la Resurrección. En cada uno de los oficios dominicales a partir del domingo de Santo Tomás, cantamos el Canon de la Resurrección  y sus himnos, y repetimos la celebración del “primer día de la semana” en que Cristo resucitó de entre los muertos. En cada Divina Liturgia, la lectura de la epístola es tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles, contándonos acerca de los primeros cristianos que vivían en comunión con el Señor Resucitado. Todas las lecturas del Evangelio son tomadas del Evangelio según San Juan, considerado por muchos como un evangelio escrito especialmente para los nuevos bautizados en la vida nueva del Reino de Dios, mediante la muerte y la nueva vida en Cristo, en nombre de la Santísima Trinidad. Se piensa esto porque todos los “signos”, como se refieren a los milagros en el Evangelio de San Juan, tratan de temas sacramentales que involucran agua, vino y pan. Así, cada uno de los domingos después del Domingo de Santo Tomás, con la excepción del Tercero, es dedicado a la memoria de uno de estos “signos”.


Fuente: Arquidiócesis de Buenos Aires y toda la Argentina (Patriarcado de Antioquía y todo el Oriente)

DUMINICA 2 DUPĂ PAŞTI (a Tomii) / DOMINGO 2º DESPUÉS DE PASCUA (de Tomás)




Fap 5,12-20: Iar prin mâinile apostolilor se făceau semne şi minuni multe în popor, şi erau toţi, într-un cuget, în pridvorul lui Solomon.  Şi nimeni dintre ceilalţi nu cuteza să se alipească de ei, dar poporul îi lăuda.  Şi din ce în ce mai mult se adăugau cei ce credeau în Domnul, mulţime de bărbaţi şi de femei,  Încât scoteau pe cei bolnavi în uliţe şi-i puneau pe paturi şi pe tărgi, ca venind Petru, măcar umbra lui să umbrească pe vreunul dintre ei.  Şi se aduna şi mulţimea din cetăţile dimprejurul Ierusalimului, aducând bolnavi şi bântuiţi de duhuri necurate, şi toţi se vindecau.  Şi sculându-se arhiereul şi toţi cei împreună cu el - cei din eresul saducheilor - s-au umplut de pizmă.  Şi au pus mâna pe apostoli şi i-au băgat în temniţa obştească.  Iar un înger al Domnului, în timpul nopţii, a deschis uşile temniţei şi, scoţându-i, le-a zis:  Mergeţi şi, stând, grăiţi poporului în templu toate cuvintele vieţii acesteia.

Io 20,19-31: Şi fiind seară, în ziua aceea, întâia a săptămânii (duminica), şi uşile fiind încuiate, unde erau adunaţi ucenicii de frica iudeilor, a venit Isus şi a stat în mijloc şi le-a zis: Pace vouă!  Şi zicând acestea, le-a arătat mâinile şi coasta Sa. Deci s-au bucurat ucenicii, văzând pe Domnul.  Şi Isus le-a zis iarăşi: Pace vouă! Precum M-a trimis pe Mine Tatăl, vă trimit şi Eu pe voi.  Şi zicând acestea, a suflat asupra lor şi le-a zis: Luaţi Duh Sfânt;  Cărora veţi ierta păcatele, le vor fi iertate şi cărora le veţi ţine, vor fi ţinute.  Iar Toma, unul din cei doisprezece, cel numit Geamănul, nu era cu ei când a venit Isus.  Deci au zis lui ceilalţi ucenici: Am văzut pe Domnul! Dar el le-a zis: Dacă nu voi vedea, în mâinile Lui, semnul cuielor, şi dacă nu voi pune degetul meu în semnul cuielor, şi dacă nu voi pune mâna mea în coasta Lui, nu voi crede.  Şi după opt zile, ucenicii Lui erau iarăşi înăuntru, şi Toma, împreună cu ei. Şi a venit Isus, uşile fiind încuiate, şi a stat în mijloc şi a zis: Pace vouă!  Apoi a zis lui Toma: Adu degetul tău încoace şi vezi mâinile Mele şi adu mâna ta şi o pune în coasta Mea şi nu fi necredincios ci credincios.  A răspuns Toma şi I-a zis: Domnul meu şi Dumnezeul meu!  Isus I-a zis: Pentru că M-ai văzut ai crezut. Fericiţi cei ce n-au văzut şi au crezut!  Deci şi alte multe minuni a făcut Isus înaintea ucenicilor Săi, care nu sunt scrise în cartea aceasta.  Iar acestea s-au scris, ca să credeţi că Isus este Hristosul, Fiul lui Dumnezeu, şi, crezând, să aveţi viaţă în numele Lui.



Hech 5,12-20: Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en el pueblo. Todos solían congregarse unidos en un mismo espíritu, bajo el pórtico de Salomón, pero ningún otro se atrevía a unirse al grupo de los Apóstoles, aunque el pueblo hablaba muy bien de ellos. Aumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor, tanto hombres como mujeres. Y hasta sacaban a los enfermos a las calles, poniéndolos en catres y camillas, para que cuando Pedro pasara, por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos. La multitud acudía también de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo enfermos o poseídos por espíritus impuros, y todos quedaban curados. Intervino entonces el Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos. Llenos de envidia, hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública. Pero durante la noche, el Angel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: «Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida».

Jn 20,19-31: Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan». Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré». Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!». Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

lunes, 9 de abril de 2018

Papa Francisc numește un Vizitator Apostolic pentru românii din diaspora


Astăzi luni 9 aprilie 2018, Sfântul Părinte Papa Francisc l-a numit în funcția de Vizitator Apostolic pentru credincioșii greco-catolici români din Europa occidentală pe Părintele Cristian Dumitru Crișan din clerul Arhieparhiei de Alba-Iulia și Făgăraș, actualmente Rector al Misiunii Greco-Catolice Române din Franța și Notar al Sinodului Episcopilor Bisericii Române Unită cu Roma, Greco-Catolică.
Părintele Cristian Dumitru Crișan
S-a născut pe data de 11 octombrie 1981 în localitatea Sântu, județul Mureș. După studiile efectuate la Facultatea de Teologie Greco-Catolică din Blaj, în anul 2003 a fost trimis la Roma cu o bursă din partea Congregației pentru Bisericile Orientale, fiind alumn al Colegiului Pontifical „Pio Romeno”.
În anul 2007 a obținut Bacalaureatul în Teologie la Ateneul Pontifical „Sant’Anselmo”, iar ulterior Licența și Doctoratul în Drept Canonic la Institutul „Utriusque Iuris” al Universității Pontificale a Lateranului în 2010, respectiv în 2012.
În anul 2008 a fost hirotonit preot la București de către Preasfinția Sa Mihai Frățilă.
În anul 2012, la recomandarea Sinodului Episcopilor Bisericii Române Unită cu Roma, Greco-Catolică, Arhiepiscopul de Paris l-a numit Rector al Misiunii Greco-Catolice și Paroh al Parohiei „Sfântul Gheorghe” din Paris, iar din anul 2016 este Judecător al Tribunalului Provincial de Primă instanță al Arhiepiscopiei de Paris, activități pe care le va desfășura în continuare.
Cunoaște limbile: franceză, italiană și engleză.

domingo, 8 de abril de 2018

La Pascua en la tradición bizantina


Alzaos puertas eternas y entrará el rey de la gloria

En el centro del oficio del Viernes Santo está la contemplación de la pasión gloriosa de nuestro Señor Jesucristo junto a la confesión en la cruz del ladrón agradecido. En él la liturgia ve a la Iglesia y a la humanidad redimida por Cristo: "Oh Señor, tú has tomado como compañero de camino al ladrón con las manos manchadas de sangre, cuéntanos con él, oh Bueno y Amigo de los hombres! Emite un débil grito el ladrón en la cruz, pero alcanza una gran fe, en un instante fue salvado, entró el primero en el paraíso y le abrió las puertas".

Los salmos iniciales del matutino subrayan, por una parte, el poder de la noche y del enemigo y, por otra, la victoria del salmista y del cristiano sobre este mal - el mundo y el propio corazón - gracias a la pasión de Cristo. Uno de los troparios coloca la presencia de la Madre de Dios ante la pasión de Cristo: "Viendo al propio cordero conducido al matadero, María, la cordera, lo seguía con las otras mujeres, consumida por el dolor y decía así: ¿Dónde vas, hijo? ¿Porqué cumples esta carrera velozmente? ¿Quizás hay otras bodas en Caná y allí te apresuras para convertir de nuevo el agua en vino? ¿Voy contigo, hijo? O mejor, ¿me quedo contigo? Dime una palabra, tú que eres la Palabra, no pasas junto a mí en silencio".

Ante la cruz que se encuentra expuesta en medio de la iglesia se canta de nuevo el tropario: "¡Hoy es colgado en el leño aquel que ha colgado la tierra en las aguas!". Sigue un conjunto de perícopas evangélicas, y cuando se narra la llegada de José de Arimatea que toma el cuerpo de Jesús, el Sacerdote lo depone de la cruz envolviéndolo en un lienzo y lo coloca bajo el altar para significar la sepultura. El icono de Cristo muerto y depuesto de la cruz, con las santas mujeres alrededor - llevado en procesión y, luego, colocado en la tumba rociada de flores y perfumes - es venerado por los fieles.

El oficio del matutino del Sábado santo, celebrado la tarde del viernes, es una de las celebraciones más populares y más bellos y profundos del año litúrgico bizantino. Los troparios enmarcan la teología de este día: "Cuando descendiste en la muerte, oh vida inmortal, entonces el Hades fue degollado por el fulgor de tu divinidad. Y, mientras hacías resurgir a los muertos de los abismos subterráneos, todas las potencias de los cielos cantaban: Oh Cristo, que das la vida, oh Dios nuestro, gloria a ti!". En esta liturgia el pueblo alrededor de la tumba es el verdadero celebrante, que asume el dolor, el llanto, el gozo, mientras que el sepulcro se convierte en el centro de la Iglesia y del universo.

En la noche de Pascua la celebración se inicia en la iglesia, a oscuras, con el canto del oficio de medianoche y, seguidamente, con el rito del lucernario, con la luz tomada de la lámpara que está sobre el altar, es decir, de la tumba de Cristo. Se cantan, entonces, en el exterior de la iglesia que permanece cerrada, el Evangelio de la resurrección y el tropario pascual: "Cristo ha resucitado de entre los muertos. Con la muerte ha vencido a la muerte y a aquellos que estaban en los sepulcros les ha dado el don de la vida". Este canto marcará el ritmo de toda la noche y de todo el tiempo de Pascua.

Ante las puertas de la iglesia, que están cerradas, tiene lugar uno de los ritos más cargado de símbolos: el sacerdote con la cruz golpea la puerta de la iglesia cerrada que representa el Hades, lugar donde Cristo desciende el Sábado Santo, o el paraíso donde somos introducidos por Cristo mismo, cantando las palabras del salmista: "Alzad príncipes, vuestras puertas; alzaos, puertas eternas, y entrará el rey de la gloria"; desde dentro de la iglesia se responde a estas palabras con otro versículo del mismo salmo: "¿Quién es este Rey de la gloria?". A la tercera vez las puertas de la iglesia se abren de par en par y la comunidad entra en una iglesia que ya no está a oscuras, sino llena de flores, perfumes y luces; una iglesia donde el iconostasio, el paso del cielo a la tierra, está abierto.

El canon de la noche de Pascua es obra de San Juan Damasceno, con troparios tomados de San Gregorio de Nacianzo, un texto que nos invita a contemplar y a regocijarnos en el misterio de la Pascua del Señor: "Purifiquemos los sentidos y veremos a Cristo en la luz inaccesible de la resurrección. Venid, bebamos una bebida nueva, brotada prodigiosamene no de la piedra estéril sino del sepulcro de Cristo. Has descendido a la profundidad de la tierra, has roto las cadenas eternas que ataban a los prisioneros".

La resurrección del Señor es la nueva creación, porque hoy él crea de nuevo a Adán, lo toma por la mano y lo porta al paraíso. El día de la resurrección es el día de la luz y de la iluminación de los hombres que debe portar a la reconciliación: "Revistámonos de luz para la fiesta y abracémonos los unos a los otros y llamemos también hermanos a aquellos que nos odian. Perdonémoslo todo por la resurrección".

Manuel Nin, L'Osservatore Romano el 12 de Abril de 2009
Traducción del original italiano: Salvador Aguilera López


Fuente: lexorandies.blogspot.com

sábado, 7 de abril de 2018

DUMINICA ÎNVIERII DOMNULUI ȘI DUMNEZEULUI NOSTRU ISUS HRISTOS (Sf. Paști) / DOMINGO DE LA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR Y DIOS JESUCRISTO (de Pascua)



Fap 1,1-8: Cuvântul cel dintâi l-am făcut o, Teofile, despre toate cele ce a început Isus a face şi a învăţa, Până în ziua în care S-a înălţat la cer, poruncind prin Duhul Sfânt apostolilor pe care i-a ales, Cărora S-a şi înfăţişat pe Sine viu după patima Sa prin multe semne doveditoare, arătându-li-Se timp de patruzeci de zile şi vorbind cele despre împărăţia lui Dumnezeu. Şi cu ei petrecând, le-a poruncit să nu se depărteze de Ierusalim, ci să aştepte făgăduinţa Tatălui, pe care (a zis El) aţi auzit-o de la Mine: Că Ioan a botezat cu apă, iar voi veţi fi botezaţi cu Duhul Sfânt, nu mult după aceste zile. Iar ei, adunându-se, Îl întrebau, zicând: Doamne, oare, în acest timp vei aşeza Tu, la loc, împărăţia lui Israel? El a zis către ei: Nu este al vostru a şti anii sau vremile pe care Tatăl le-a pus în stăpânirea Sa, Ci veţi lua putere, venind Duhul Sfânt peste voi, şi Îmi veţi fi Mie martori în Ierusalim şi în toată Iudeea şi în Samaria şi până la marginea pământului.


Io 1,1-17: La început era Cuvântul şi Cuvântul era la Dumnezeu şi Dumnezeu era Cuvântul. Acesta era întru început la Dumnezeu. Toate prin El s-au făcut; şi fără El nimic nu s-a făcut din ce s-a făcut. Întru El era viaţă şi viaţa era lumina oamenilor. Şi lumina luminează în întuneric şi întunericul nu a cuprins-o. Fost-a om trimis de la Dumnezeu, numele lui era Ioan. Acesta a venit spre mărturie, ca să mărturisească despre Lumină, ca toţi să creadă prin el. Nu era el Lumina ci ca să mărturisească despre Lumină. Cuvântul era Lumina cea adevărată care luminează pe tot omul, care vine în lume. În lume era şi lumea prin El s-a făcut, dar lumea nu L-a cunoscut. Întru ale Sale a venit, dar ai Săi nu L-au primit. Şi celor câţi L-au primit, care cred în numele Lui, le-a dat putere ca să se facă fii ai lui Dumnezeu, Care nu din sânge, nici din poftă trupească, nici din poftă bărbătească, ci de la Dumnezeu s-au născut. Şi Cuvântul S-a făcut trup şi S-a sălăşluit între noi şi am văzut slava Lui, slavă ca a Unuia-Născut din Tatăl, plin de har şi de adevăr. Ioan mărturisea despre El şi striga, zicând: Acesta era despre Care am zis: Cel care vine după mine a fost înaintea mea, pentru că mai înainte de mine era. Şi din plinătatea Lui noi toţi am luat, şi har peste har. Pentru că Legea prin Moise s-a dat, iar harul şi adevărul au venit prin Isus Hristos.


Hechos 1,1-8: En el primer relato escribí, oh Teófilo, acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido. A éstos también se presentó vivo, después de haber padecido, con muchas pruebas convincentes. Durante cuarenta días se hacía visible a ellos y les hablaba acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalén, sino que esperasen el cumplimiento de la promesa del Padre, “de la cual me oísteis hablar; porque Juan, a la verdad, bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo después de no muchos días.” Por tanto, los que estaban reunidos le preguntaban diciendo: --Señor, ¿restituirás el reino a Israel en este tiempo? Él les respondió: --A vosotros no os toca saber ni los tiempos ni las ocasiones que el Padre dispuso por su propia autoridad. Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.

Juan 1,1-17: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Él era en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Él vino como testimonio, a fin de dar testimonio de la luz, para que todos creyesen por medio de él. No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él, pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, pero los suyos no le recibieron. Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios, los cuales nacieron no de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad de varón, sino de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él y proclamó diciendo: "Éste es aquel de quien dije: El que viene después de mí ha llegado a ser antes de mí, porque era primero que yo." Porque de su plenitud todos nosotros recibimos, y gracia sobre gracia. La ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.